Mouvement de Libération des Femmes

En Paris de 1968, se reunieron unas pocas mujeres en un pequeño estudio para hablar sobre la ocultación de las mujeres en las revueltas del 68. En aquella reunión estaban Monique Wittig y Antoinette Fouque. De esta reunión hace 42 años, nace el “Mouvement de Libération des Femmes” pero fue hecho público oficialmente en 1970 y de ésto hace exactamente 40 años. ¿Por qué cuento ésto? Porque leyendo mi libro de Simone de Beauvoir y leyendo el artículo de la revista ELLE Francia “Il faut un Grenelle des Femmes”, he llegado a una conclusión que ya tenía en mente, y creo haber exprimido en el artículo ¿La Baja de Maternidad es un Tiempo Sabático para la Mujer? dónde hablo del hecho natural de ser madre.

La vida de Simone de Beauvoir fue marcada totalmente por su ansía de “no-parecerse-a-una-mujer”, su marcado feminismo le hizo ser esclava de sí mísma. Sin sentirse mujer. Hay que entender su época, cómo era toda una revolución que una mujer no se casara, no tuviera hijos, y no hiciera nada, absolutamente nada de lo una mujer de su época debía hacer. Vivía de sí misma, de sus libros, era un referente de la mujer moderna, un icono del feminismo. Es verdad que abrió muchas puertas, pero también instauró un modelo de mujer que ahora estamos “sufriendo”. En mi opinión, para empezar la lucha por los derechos de las mujeres, en un primer estadío de la lucha, es cierto que hay que romper las reglas. Al principio, hay que luchar como en una guerra, y hay que dar vidas, metafóricamente hablando, para que se rompan las tradicionales formas de vida. En este caso, esa vida la dió Simone de Beauvoir, la ruptura fue de pasar de una mujer del marido, a una mujer independiente, y la guerra fue llamada Feminismo.

Unos años después, durante los años 80, Antoinette Fouquet, activista feminista, fue madre, y en la entrevista de la revista ELLE dice, que en ese momento ella se dio cuenta de que una mujer, por muy feminista que fuera, no podía renunciar al hecho de ser mujer.

Yo todavía no soy madre, pero siempre he pensado así. Lucho cada día en el duro mundo de la ingeniería (lleno de hombres), lucho por los derechos de las mujeres dentro de mi mini mundo, y cuando leí los libros sobre biología evolutiva de Richard Dawkins y de Jared Diamond descubrí que soy una mujer, y como mujer yo tengo unas características que los hombres por ejemplo no tienen (a ver..  no las obvias!!), y que el papel principal de una “hembra” dentro del reino animal ha sido siempre uno, el de la reproducción.

Ahí mi punto de vista feminista cambió, y empecé a pensar, en que como animales sociales, racionales e inteligentes, el ser humano nunca ha buscado de una forma, antropologicamente hablando, natural el adaptar la capacidad de reproducción de la mujer a la sociedad cultural de una forma “natural”. Y vi claramente, que ésta tiene que ser la lucha de la mujer de hoy en día. Buscar la igualdad dentro de la sociedad cultural, manteniendo su género sexual y reproductivo, porque cómo lo queramos o no… como decía Richard Dawkins, sómos simplemente máquinas transportadoras de genes.

Antointte Fouque decía en la entrevista (traduzco literalmente del francés): “Yo siempre he defendido la diferencia de sexos, que tienen en común un punto esencial: El hecho de crear una vida. El Feminismo ha querido pasar del modelo tradicional, la mujer toda ella en el útero, a un modelo dicho “liberado” de la maternidad. Mi projecto con el Movimiento de Liberación de las Mujeres” ha sido de conciliar los dos.” Más adelante en la entrevista dice: “La maternidad seguirá siendo una esclavitud para la mujer, un handicap para el acceso de las mujeres a la igualdad.”

A mi me encantaría discutir y charlar horas con esta mujer, primero para decirle, que hay que impedir que cualquier mujer piense que la maternidad es una forma de esclavitud o de minusvalía. Y luego para decirle, que hay que seguir luchando por la igualdad porque los gobiernos tienen en su mano este cambio, esta igualdad. Si, si!! Los hijos, son hijos tanto del padre como de la madre, aunque la madre haya gestado durante 9 meses el fruto de la vida en su vientre. Por tanto, la ley debería obligar a tomar la baja de maternidad a la madre primero por X número de meses y luego al padre la baja de paternidad por los mismos X números de meses. De esta manera en el terreno profesional no habría ninguna diferencia en que una pareja tuviera un hijo, ambos progenitores tendrían luego el mismo número de meses de ausentamiento en el puesto laboral.

Antes, sinceramente, creía que las bajas de maternidad de Suecia, Noruega, Dinamarca y Alemania, dónde la mujer puede elegir entre 1 año, 2 o 3 años para dedicarse al cuidado del hijo, era un progreso enorme hacia la libertad de la mujer. Pero no. Ahora lo veo como el más fuerte machismo. Primero porque estas leyes dicen que es la mujer la que debe cuidar al hijo durante sus primeros años de vida, y dejar su trabajo durante ese tiempo, y luego porque aunque en los mejores casos, le reserven su puesto de trabajo, nunca va a ser lo mismo que antes. En este mundo altamente competitivo, un año o más fuera del trabajo equivale a empezar de cero cuando regresas. Y por consiguiente muchas mujeres pierden la fuerza de su carrera laboral. O cómo ocurre en dichos países, la cuota de natalidad está bajo mínimos y las mujeres tienen los hijos cada vez más tarde, rondando la media de edad de tener el primer hijo a los 35 años.

Simone de Beauvoir eligió la vida de no tener hijos, primero para luchar contra los deberes tradicionales de las mujeres, y segundo para dedicar su vida a su vida personal y profesional. 10 años después de empezar el siglo XXI, dónde todavía los gobiernos son incapaces de ver la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres por igual,  hay muchas mujeres Beauvoires que queriendo no seguir con los deberes tradicionales retrasan la edad de tener hijos, arriesgando sus propias vidas, y las de sus futuros hijos.Y no luchando por la Igualdad! Están resignadas, e intentan adaptarse ellas mísmas a la sociedad en lugar de cambiarla!

La guerra llamada feminismo, todavía no ha terminado, porque ahora estamos en la siguiente etapa, la del Nuevo Feminismo o Igualdad de derechos (que no de sexo). Y digo y repito, que sí se puede seguir cambiando las cosas, sólo hace falta saber qué cambiar!

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